viernes, 24 de agosto de 2018

Mujer con moño


Fotografía sobre cartón pluma del original realizado sobre pizarra con tizas de colores y esmalte para uñas (86X56 cms)

domingo, 15 de julio de 2018

Texto 14.18

14.18 “El entretenimiento, el demonio de los nuevos tiempos, ha usurpado el mundo del arte empujando a los poetas a los rincones. Los poetas no interesan al poder porque los ritmos binarios, las músicas cortesanas y las danzas académicas distraen y ayudan a formar el pensamiento único. Y así a los músicos les interesa más el adiestramiento que la creatividad, y a los escultores la sorpresa que iluminar los rastros ocultos, y a los académicos arquitectos no les importa saber por qué se prohibió vivir dentro de las piedras, y ahora construyen templos con las líneas rotas por las flechas de los metales, y las memorias de los cuarzos se sustituyeron por amalgamas de cemento y yeso. Los mudras sagrados son reemplazados por estertóricos movimientos binarios en manadas enfebrecidas, como miles de abejorros locos que buscan la salida del choque contra el vidrio. Las artes escénicas cantan el drama de las tragedias comunes para que las gentes no identifiquen la ignorancia y se alíen con el aburrimiento. Los hombres quieren ser famosos, como si algún trovador, juglar, bardo o poeta hubiera alguna vez buscado en el arte la ambrosía para engordar su ego.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Parece que en el mundo del arte el engaño ha suplantado a la verdad. La gente busca el ocio, el pasatiempo, el entretenimiento, en lugar de buscar la profunda transformación que el arte propone. Es más fácil enmascararse detrás de la comodidad, que confrontarse con la propia estupidez. Dejarse cegar por la ilusión, que buscar a tientas dentro de uno mismo. En una especie de apología de la pereza, las artes, convertidas en espectáculo fraudulento, no hacen sino engordar el ego de los que se hacen llamar “artistas”, en detrimento de su auténtico valor. Y así, una de las herramientas de evolución más poderosas que el hombre ha conquistado, se malgasta en fuegos fatuos, como si una mano oculta no tuviera ningún interés en que el la humanidad evolucione.

martes, 10 de julio de 2018

Anatomía


Molloy

Era a finales de los años 70 cuando tuve este libro en mis manos por primera vez. Miraba la imagen diciéndome “no es lógica” hasta que se me ocurrió algo tan simple como girarlo. Y a partir de entonces me quedó una cierta manía, una obsesión por observar fragmentos de cualquier realidad, y por darles vueltas hasta lograr ver algo que a mis ojos tenga sentido.




martes, 26 de junio de 2018

De yerro y plomo, palabras

De yerro y plomo, palabras.
Palabras, a la deriva, de alabastro o de pirita; a remolque de carrozas, tiradas por mulas pardas; a retazos maldiciendo, y a las veces encomiando; a la mañana de sombras, claroscuros que las rozan apenas con dedos ásperos para a la noche volverse de seda ya sin la sombra de quehaceres rutinarios que las mancillan llorosas al demandar se pronuncien tan sólo por nombrar cosas.
Palabras, al descubierto, sin amparo y sin pretexto, las de la noche callada que les pide que le digan de qué hablar libre de trabas en la quietud que se extiende desde el ocaso hasta el alba, blanca, como el color que desprenden las miradas que no viendo allá en lo oscuro del cuerpo pasión a la que deberse, se demora, por no abrirse, de piernas a las demandas que entre requiebros sin gracia el amanecer promete.
Palabras, a cal y canto, encerradas bajo llaves tras las puertas que se abrieron cuando al principio del tiempo y sin voz que las mentase se quedaron, allí, quietas, haciéndose las dormidas o aun las muertas si les cabe, para que nadie las note ni las utilice en balde a la espera de que lleguen tiempos en que sean veraces sólo las que se pronuncien sin tener ni que nombrarlas.
Palabras, que se resisten, a ser tomadas por sabias cuando sólo se prodigan en obviedades que arrastran, a tirones, sin esfuerzo, desoyendo que se quejan del dolor que les produce ser dichas sólo por voces que se repiten cansinas sin darles tregua a mudarse y se rebelan, forzadas, mentirosas por no asirse de la traición de que emana el dejar que las pronuncien para significar nada.
Y la noche las acoge; la noche que les pidiera de qué hablar libre de trabas, las envuelve en su silencio y las guarda, tan calladas, en espera de que lleguen sus hermanas de oro y plata que las rescaten del yerro y del plomo que las lastra para elevarse ya libres de ser nunca más ansiadas ni utilizadas, a cuenta, llegada ya la mañana, de obtención de beneficios y derroche de vergüenza porque ¿y para esto me hablas?

domingo, 3 de junio de 2018

Texto 14.12

14.12 “El dolor de la sangre no estrenada ni leída cede ante un estado de vibración magnética de los opuestos, pero si la danza alienta aspectos que rompen el sufrimiento estático y favorecen la evolución, no es menor su compañera inseparable, la música. La emisión de sonidos que provoquen ritmos que muevan el agua, levantando olas que funden la piel con el aire, atrayendo sonidos secretos que desbordan el arca de los arcanos. Y es en el centro azul de la vara de Mercurio, en la cercanía de la roca del diamante, donde rompen las olas en su vuelta del pranayama, el padre de todos los instrumentos, de todos los ritmos y de todos los sonidos, aunque aún su talla no pueda revelar el abanico inmenso de sus destellos, porque los silbos idiomáticos de Babel todavía taponan el idioma sagrado que descubre la realidad, dentro del diamante, y en el aire que viene a su encuentro se escuchan las risas de los mantras que quieren nacer. Y en los momentos de silencio, entre nota y nota se desnuda el aire para recibir sin luto ni impurezas a un mantra recién nacido”.
 
COMENTARIO DEL AVENTURERO
La estanqueidad, la quietud, eso que llamamos paz produce dolor: «dolor en la sangre no estrenada ni leída», pues cuando no se camina ni se evoluciona, no se transmiten mensajes; los opuestos están quietos, sin vibrar, no crean, no hay ritmo.
Eurinome, la del Buen Nombre, diosa creadora, danza, y con la danza crea. Viene precedida de la música, del ritmo, y abre arcanos.
Es en el centro del caduceo, de la vara de Mercurio, centro azul en el que Shiva se traga los pecados del mundo y los filtra y los devuelve purificados, integrados, convertidos en virtud, donde empieza a descubrir sus facetas el diamante, poco a poco, no en todo su esplendor porque aún está taponado el idioma sagrado por la confusión de lenguas, de interpretaciones, de la torre de Babel.
En esa vara, en ese caduceo de Mercurio, formado por serpientes, energías que se entrecruzan abrazando el ocho, en ese centro, en el diamante, rompeolas de todos los ritmos, de todos los sonidos, de todas las vibraciones, cada vez más y más iremos dando a luz a la risa de los mantras, a la danza de los mantras que quieren nacer para impulsarnos, para hacer de nosotros hombres distintos que llegarán a dioses, como canta Orfeo a los Argonautas, como nosotros, Argonautas del sexto día de la Creación, queremos también ser.

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