miércoles, 21 de noviembre de 2007

Un punto de lógica y dos o tres carencias



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No soy capaz de saber qué me está contando una tal Amada hablándome a gritos y muy excitada de que si a mí la anécdota me parece graciosa ella encuentra que es una auténtica tomadura de pelo, cuando no un fraude por el que “usted podría ser demandada y hasta muy severamente castigada” cuando resulta del todo evidente que dicho libro, con su copyright y todas sus credenciales, no fue publicado hasta dos años después.


He querido devolverle la llamada y explicarle que debe de estar equivocada, confundiéndome con alguien, pero la llamada procedía de un número que en la pantallita de mi teléfono figura como “no difundido”.


Opto por tanto por publicar aquí – para que todo el mundo se entere de que no he cometido un fraude en mi vida – que no conozco a esos ancianos (tan graciosos, por otra parte) de quienes el airear no sé qué historia muy personal ella me acusa.
Tampoco tengo la más remota idea de quién rayos pueda ser Cósima ni de qué pueda saber ella de mi baúl.



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