martes, 30 de diciembre de 2008

Un sueño inventado

No conozco el lugar y hay mucho humo, o algo parecido a humo; pero no se ve que salga de ningún punto concreto y las gentes siguen moviéndose, caminando, como si no pasara nada.
Pienso “será niebla” aunque el cielo está muy azul.
Un hombre bien trajeado lleva un cuerpo pequeño, pienso que muerto, en los brazos. El cuerpo no es de un bebé, es de un adulto pero de tamaño muy pequeño, pienso “es porque el catalejo está del revés” pero, cuando quiero darle la vuelta no tengo nada en las manos que son muy tersas, de dedos largos. Pienso “no son las mías” y un hombre a mi lado las mira y me habla en un idioma que no entiendo. Parece enfadado.
Una mujer se acerca, caminando despacio, al pequeño montículo de prendas de colores muy vivos que alguien ha amontonado en el centro de la glorieta y el otro hombre, el bien trajeado, le tira a la cabeza el cuerpo que llevaba en los brazos.
Pienso en serpientes.

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