viernes, 24 de febrero de 2012

Dile al viento que (Letra para música rap)

Dile al viento que se pare que no sople y que se calle en los oídos de los niños y en las bocas de sus padres; de sus padres de sus madres sus abuelos y quién sabe si algún amigo lejano de la suegra de un viandante o cercano de un sobrino de un pariente navegante.

Díselo díselo al viento que no silbe y que se pare  que se calle y que no sople secretos en los oídos de los torpes tontos necios insensatos y mendaces  que no saben y no quieren dar los pasos que los lleven a algún día ser más listos más buenos y más audaces y a aprender la voz del viento y a sentirlo y a escucharle.

Díselo díselo al viento dile al viento y a su padre el Dios que todo lo envuelve y la madre que lo pare lo detenga y no lo deje de su mano desviarse lejos del soplo divino que divinamente yace tan tranquilo y tan sereno en el silencio que pace sobre los campos abiertos las montañas y los mares.

Díselo díselo al viento y que se lleve de calle por atajos y veredas oscuros e intransitables la insensatez insolente que se mece y que subyace adormecida y perpleja asombrada e insondable entre las sombras sedientas de vientos que las arrasen y liberen las candelas que velan por alumbrarles.


Si al lector le tira más el tono tremendista y desgarrado, de voz quebrada, mesar de cabellos y retorcer de manos, pulse en el título.


Si lo que prefiere es seguir con el rap puede pulsar aquí


lunes, 20 de febrero de 2012

Vida cotidiana en octosílabos

Un recodo en el camino, los azares del destino, el caminar de un pingüino, el timbrazo de un vecino, un suspiro mortecino, el bordón de un peregrino, la llegada de un amigo, lo inmenso del infinito, la importancia de un delito, la congoja de un proscrito, un vaso y medio de vino, un recado intempestivo, un pensamiento furtivo, un payaso entristecido, los bigotes de un felino, un infausto sinsentido, un dictamen que ha prescrito, un cazador con mal tino, el fragor de un estallido, un antiguo pergamino, unos renglones torcidos, un derecho no divino, un revés no merecido, un profesor distraído, un adorno en un vestido, un amante que se ha ido, un columpio entre unos pinos, no importar algo un comino, una rueda de molino, un batacazo supino, un desplazarse cansino, la plaza que se ha rendido, la importancia de un olvido, el retraso de un pedido, un niño que está dormido, cuatro pelos de un flequillo, el incordio de un frenillo, el perfume de un frasquito, la trompeta de un mosquito, qué dice o calla el instinto, un amanecer distinto, una mañana de frío, unas minas de Riotinto,  una rama de tomillo, un querer hacerse el listo, un reparto equitativo, un funcionario en activo, un malvado compasivo, un novio que se da el piro, un aceite de ricino, el cobijo de un mendigo, las aspas de un molinillo, arrastrarse por el limo, un niño con un cubito, tres cabezas de chorlito, el cimbrear de un abanico, una tarde de domingo, la fruta del paraíso, la cadencia de un ronquido, un penitente contrito, despertar con un respingo, una chaqueta de lino, el bolsillo de un abrigo, el rebuzno de un borrico, un cigarrillo extrafino, una fanega de trigo, las tres y media y no vino, el baile de unos malditos, una biblia de bolsillo, no sé si me has entendido, cuatro flechas de Cupido, un testigo protegido, un medio luto o alivio, un paciente enfurecido, el rufián de don Rufino, un miedo que se ha vencido, el candor de un pervertido, la peste que se ha extendido, durar menos que un suspiro, ingerir un comprimido, comprimir un amasijo, un acuerdo en un corrillo, las verdades que vomito, un toldo en un sexto piso, una ramita de olivo, por donde amarga un pepino, no ser uno de un partido, pilotar una vespino, ¿quién ha guardado el hornillo?, un creyente descreído, una puerta de servicio, la corteza del tocino, un fármaco sin precinto, conocer algo al dedillo, una ajorca y dos zarcillos, merendar un bocadillo, el color del cardenillo, llorar como un cocodrilo, un no darse por vencido, dos pulseras y un cintillo, una cuna y un cestillo, un colmillo retorcido, una tuerca y dos tornillos, una sopa de cocido, Melibea con su Calixto, un plato de bartolillos, abaratar un despido, cuidado con el bordillo, una muestra de cariño, el hogar de un campesino, ¿quién ha perdido un martillo?, no escuchar ningún sonido, un tenedor y un cuchillo, el humo de un cigarrillo, el estertor de un soplido, tantos intentos fallidos, ¡si uno lo hubiera sabido!, playa de Torremolinos, un contrato rescindido, ni pizca de raciocinio, la llamada de un sobrino, el manillar de un triciclo, un submarino amarillo, no soportar un suplicio, los Beatles en Portofino, un mirar el propio ombligo, un bucle y algún ricito, las palabras que recito, la oscuridad de un recinto, la suegra de don Jacinto, la merienda a que te invito, un participante invicto, un suceso no previsto, el plumaje de un cuclillo, la agudeza de un chillido, un sentimiento anodino, pimentón y oro molido, cumplir con lo prometido…


sábado, 4 de febrero de 2012

Oh, mi pequeño Sánchez

Oh, mi pequeño Sánchez de mirada tan triste y orejas largas.

De orejas largas, Sánchez, y tu mirada, tu mirada tan triste que se me clava, en las noches de invierno, allá en el alma, donde duermen los sueños que tú soñabas en tu mundo canino y despertabas roncándome en la oreja cada mañana.

Oh, mi pequeño Sánchez de mirada tan triste y tus manchas blancas.

Tus manchas blancas, Sánchez, y tu mirada, y la mañana triste, sin esperanza, en que se fue la vida que se llevaba un trozo de mi historia y de las mañanas en que con tus ronquidos me despertaba.








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