miércoles, 24 de octubre de 2012

24/10/2012/17:25

Dios en la naturaleza
Pues lo siento pero los tiré.  Los tuve un rato en la mano sin decidirme, pero, al final… Tenían un algo de frescura, es verdad, pero al fijarme en la fecha entendí que era una frescura que ya…
Ocurre un poco como con la ropa, las películas o los objetos decorativos. Un día son lo más de lo más y confieren un toque rompedor, de atrevimiento; llegan las visitas y se quedan pasmadas,  luego pasa el tiempo y vuelven a pasmarse si siguen ahí.
Ayer por la tarde me la encontré otra vez — quizá es por eso que he puesto el ejemplo de la ropa; podía haber puesto el del coche, habría que ir pensando en cambiarlo — pero esta vez no fue por el traje sino por el pelo, el mismo peinado que el otro día. Cuando cambie de peinado la reconoceré por… no sé, me daré cuenta en el momento de verla, un anillo, por ejemplo, que me llamó la atención.
Y el del otro extremo también fundido, pero como siempre se utilizaba éste no lo notábamos.
El philodendron un poco encharcado, sí; será bueno dejarlo unos días. Yo me ocuparé.
No, no tengo. O, bueno, algo pero que he mirado y no alcanza.
Que si jaqueca.
Siempre es algo. Yo creo que es que se aburre.
Te he dejado el horario encima de la mesita de la entrada. Es muy amplio.
Me tomas el pelo. Sabes que sí.

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