viernes, 24 de marzo de 2017

Esencia de bergamota

y ausencia de vespertinos subitáneos renaceres de mortíferas improntas que abandonara a su suerte alguna emoción capciosa, algún eslabón perdido, verso suelto o hez de vino, amarga, roto o rendido al encanto acartonado inflexible y ya sin brillo con que deslumbrara abrupta, abrumadora y furtiva la arrolladora aquiescencia con que cedió a su destino el desterrado tormento de revivir extravíos envueltos en los aromas de erráticos desvaríos; se encadenan adueñándose del poder de que se sirven por apaciguar tensiones y por borrar cicatrices.

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