domingo, 28 de enero de 2018

Texto 13.14

13.14 “A más de sus seis atributos principales, a Shiva se le representa con una gran mancha azul en la garganta que va descendiendo, como un rosario, y se pierde cerca del corazón. El tercer dios de la Trimurti brahamánica se habría tragado todo el sufrimiento del mundo, tiñendo de azul el espacio sutil dominado por la quinta frontera de la luz.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Rezar el rosario en convocación abierta, sin pedir, dejando hacer, encomendarse a la intuición de lo sutil… Cuando Shiva se presenta, tratar de huir es inútil, luchar es insistir en el fracaso… Pues Shiva nos está invitando a un baile tocando los tambores de la tierra; el baile del reptil en ascendencia.
Y el destructor sonríe pues sabe que el dolor y la alegría están hechos de la misma materia de pureza. Y Shiva en torbellino, a carcajadas, se ríe de lo duro, de lo fuerte, de lo inmóvil y lo no perecedero, y rompe paradigmas y certezas y te invita al desnudo mirar de la ignorancia. Y, al ritmo telúrico del corazón con su tambor de arena, da fe de la transitoriedad de los ciclos, modifica las formas del desierto, hace brotar manantiales de las piedras y empapa las semillas quietas. Y su canto sopla los carbones cenicientos del estanque helado, diamantino.
Bailar con Shiva, cantar con Shiva y devolverle la sonrisa…
Dejen caer de hierro los escudos, de oro los sueños, las cadenas de plata, de cemento las casas y de arena los cimientos, salga la luna a los pies del principio azul imposible… y quede desnuda la pureza de un día, que todo lo ignora, pues viva vive al descubrirse en cada instante.
Rozar quizás lo que es sabiduría.

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