domingo, 11 de marzo de 2018

Texto 13.20

“Al permitir que el pez Matsyendra descubriera los caminos que transitan la vida, sellaba el dios la alianza entre el hombre y el misterio, estaba convocando la llegada del arte en los ojos de las musas hacia la aventura del espíritu.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Nosotros, en realidad, cuando miramos, miramos al abismo. Siempre el impulso de ver aquello que no se ve. Siempre buscando, indiferentes, lo que tenemos delante y no vemos. Aun así, lo estamos sintiendo, presintiendo. Misterio que es presencia inmediata, que colma la esperanza de mirar y por fin, ver algo. Incomoda mirar y no ser capaces de ver nada. Pero apechugamos y nos conformamos con las formas que vemos. Todo, se supone, debe tener alguna explicación. Pero no hay plenitud: la vida está transitada de caminos, no es que nosotros recorramos caminos a lo largo de nuestra vida, es que la vida está transitada ya por todos los infinitos caminos posibles. Por eso hay misterio. Las musas nos dictan cuántas maravillas oscurecidas por nuestros ojos hemos visto y no hemos reconocido, ellas nos aclaran la realidad. Por fin, entrega y plenitud entre lo que vemos y sentimos. Amor puro, Narciso se hunde en la sangre de su alma y despierta, por fin, en aquél rincón donde, sin saberlo, era ya infinito.

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