martes, 26 de junio de 2018

De yerro y plomo, palabras

De yerro y plomo, palabras.
Palabras, a la deriva, de alabastro o de pirita; a remolque de carrozas, tiradas por mulas pardas; a retazos maldiciendo, y a las veces encomiando; a la mañana de sombras, claroscuros que las rozan apenas con dedos ásperos para a la noche volverse de seda ya sin la sombra de quehaceres rutinarios que las mancillan llorosas al demandar se pronuncien tan sólo por nombrar cosas.
Palabras, al descubierto, sin amparo y sin pretexto, las de la noche callada que les pide que le digan de qué hablar libre de trabas en la quietud que se extiende desde el ocaso hasta el alba, blanca, como el color que desprenden las miradas que no viendo allá en lo oscuro del cuerpo pasión a la que deberse, se demora, por no abrirse, de piernas a las demandas que entre requiebros sin gracia el amanecer promete.
Palabras, a cal y canto, encerradas bajo llaves tras las puertas que se abrieron cuando al principio del tiempo y sin voz que las mentase se quedaron, allí, quietas, haciéndose las dormidas o aun las muertas si les cabe, para que nadie las note ni las utilice en balde a la espera de que lleguen tiempos en que sean veraces sólo las que se pronuncien sin tener ni que nombrarlas.
Palabras, que se resisten, a ser tomadas por sabias cuando sólo se prodigan en obviedades que arrastran, a tirones, sin esfuerzo, desoyendo que se quejan del dolor que les produce ser dichas sólo por voces que se repiten cansinas sin darles tregua a mudarse y se rebelan, forzadas, mentirosas por no asirse de la traición de que emana el dejar que las pronuncien para significar nada.
Y la noche las acoge; la noche que les pidiera de qué hablar libre de trabas, las envuelve en su silencio y las guarda, tan calladas, en espera de que lleguen sus hermanas de oro y plata que las rescaten del yerro y del plomo que las lastra para elevarse ya libres de ser nunca más ansiadas ni utilizadas, a cuenta, llegada ya la mañana, de obtención de beneficios y derroche de vergüenza porque ¿y para esto me hablas?

domingo, 3 de junio de 2018

Texto 14.12

14.12 “El dolor de la sangre no estrenada ni leída cede ante un estado de vibración magnética de los opuestos, pero si la danza alienta aspectos que rompen el sufrimiento estático y favorecen la evolución, no es menor su compañera inseparable, la música. La emisión de sonidos que provoquen ritmos que muevan el agua, levantando olas que funden la piel con el aire, atrayendo sonidos secretos que desbordan el arca de los arcanos. Y es en el centro azul de la vara de Mercurio, en la cercanía de la roca del diamante, donde rompen las olas en su vuelta del pranayama, el padre de todos los instrumentos, de todos los ritmos y de todos los sonidos, aunque aún su talla no pueda revelar el abanico inmenso de sus destellos, porque los silbos idiomáticos de Babel todavía taponan el idioma sagrado que descubre la realidad, dentro del diamante, y en el aire que viene a su encuentro se escuchan las risas de los mantras que quieren nacer. Y en los momentos de silencio, entre nota y nota se desnuda el aire para recibir sin luto ni impurezas a un mantra recién nacido”.
 
COMENTARIO DEL AVENTURERO
La estanqueidad, la quietud, eso que llamamos paz produce dolor: «dolor en la sangre no estrenada ni leída», pues cuando no se camina ni se evoluciona, no se transmiten mensajes; los opuestos están quietos, sin vibrar, no crean, no hay ritmo.
Eurinome, la del Buen Nombre, diosa creadora, danza, y con la danza crea. Viene precedida de la música, del ritmo, y abre arcanos.
Es en el centro del caduceo, de la vara de Mercurio, centro azul en el que Shiva se traga los pecados del mundo y los filtra y los devuelve purificados, integrados, convertidos en virtud, donde empieza a descubrir sus facetas el diamante, poco a poco, no en todo su esplendor porque aún está taponado el idioma sagrado por la confusión de lenguas, de interpretaciones, de la torre de Babel.
En esa vara, en ese caduceo de Mercurio, formado por serpientes, energías que se entrecruzan abrazando el ocho, en ese centro, en el diamante, rompeolas de todos los ritmos, de todos los sonidos, de todas las vibraciones, cada vez más y más iremos dando a luz a la risa de los mantras, a la danza de los mantras que quieren nacer para impulsarnos, para hacer de nosotros hombres distintos que llegarán a dioses, como canta Orfeo a los Argonautas, como nosotros, Argonautas del sexto día de la Creación, queremos también ser.

viernes, 1 de junio de 2018

Esbozo muy esquemático para un cuento que será fantástico si soy capaz de desarrollarlo. Y si a alguien se le ocurre cómo pues que lo desarrolle a su manera y santo entender; que no por eso dejaré de intentar desarrollarlo al entender y manera míos. Pero, que conste, la idea se me ha ocurrido a mí. Aunque como lleva una tantas cosas en la cabeza y ha de dedicar gran parte de tiempo a aprender ya veremos si encuentro el momento, o si no se me olvida. Por eso me lo apunto aquí a modo de borrador. Aunque también puede ser que luego no sea capaz de recordar qué título (provisional, claro) le he puesto ni dónde lo estoy guardando. Le pondré la etiqueta "borradores" por si se me ocurren más esbozos para cuentos fantástico.


Un matrimonio (culto y elegante) regresa una noche de la Opera y, la señora, quitándose los guantes largos pregunta a la niñera qué tal el bebé; la niñera dice que mientras no estaban ha hablado por primera vez. La señora pregunta qué ha dicho y la niñera dice que protón. La señora muy extrañada pregunta “qué”; la niñera vuelve a decir protón.
La señora se lo cuenta al marido, que dice que no ha oído esa palabra en su vida.
El niño sigue ampliando su vocabulario, neutrón, electrón, positrón, neutrino, etc. (tengo que buscar palabras de esas y ampliar el mío)1 y la cosa se va liando hasta que los padres deciden que hay que crear un “algo” para dar utilidad (o aplicación o sentido) a las palabras del niño. Y a base de discurrir inventan el Universo.
Desarrollar.
1Nota personal de la autora, no para ser leída.

Archivo del blog